La Asociación Mundial de Editores de Noticias (WAN-IFRA) ha concedido su máximo galardón anual, la Pluma de Oro de la Libertad 2025, a la prensa independiente de Ucrania. La ceremonia de entrega ha tenido lugar durante la inauguración del Congreso Mundial de Medios de Comunicación, que se celebra estos días en Cracovia (Polonia).
La organización ha reconocido “los enormes sacrificios realizados por los colegas de la prensa ucraniana desde la invasión rusa de 2022” y ha destacado su compromiso y profesionalidad para mantener los más altos estándares del periodismo “en tiempos de guerra, igual que en tiempos de paz”.
El galardón fue recogido por Oksana Brovko, directora general de la Asociación de Editores de Prensa Regional de Ucrania (AIRPPU), y por Oleksii Pogorelov, presidente de la Asociación de Negocios de Medios de Ucrania (UMBA), ambas organizaciones miembro de WAN-IFRA. Brovko declaró durante su intervención: “No escribimos porque seamos valientes. Escribimos porque callar no es una opción. El periodismo independiente no es un lujo: es la infraestructura de la libertad. En Ucrania lo mantenemos vivo bajo el fuego”.
Pogorelov, por su parte, subrayó la gratitud de quienes siguen trabajando “en condiciones extremadamente difíciles”, cubriendo tanto el dolor como la esperanza, y añadió que esta labor representa la voluntad de Ucrania de formar parte de la comunidad internacional de países democráticos.
Martha Ramos, directora editorial de Organización Editorial Mexicana y presidenta saliente del World Editors Forum, fue la encargada de anunciar el premio. Ramos elogió a sus colegas ucranianos, “que entienden perfectamente que este no es un momento para flaquear en nuestro compromiso con los hechos y los valores democráticos”. Reafirmó la necesidad de seguir ejerciendo el periodismo “en favor de la verdad, la justicia y el Estado de derecho”.
Desde el comienzo de la invasión rusa el 24 de febrero de 2022, cientos de periodistas locales y regionales en Ucrania han informado de forma continua, pese a las amenazas, la desinformación y la propaganda. Al menos 16 periodistas han muerto desde entonces. Muchos medios han tenido que trasladarse varias veces, operar sin ingresos y cambiar su enfoque editorial para atender necesidades básicas de la población, como la reconstrucción de comunidades destruidas. Más de 300 medios independientes han cerrado desde el inicio de la guerra.
A esta situación se suma la reciente retirada de financiación por parte de la nueva administración estadounidense, lo que añade un nuevo factor de precariedad a medios ya debilitados. La mayoría operan únicamente en digital y sobreviven gracias a donaciones o apoyo de organizaciones sin ánimo de lucro.
Instituciones como el Instituto de Información de Masas de Kiev o el Sindicato Nacional de Periodistas de Ucrania (NUJU) han documentado con rigor la situación. Este último publicó en marzo el informe De medidas de emergencia a decisiones estratégicas, donde se detallan riesgos adicionales para los medios.
Durante la ceremonia, Brovko cerró con un mensaje claro: “En Ucrania, el periodismo no es solo una profesión. Es una forma de sobrevivir, de preservar la memoria y de resistir. Porque cuando los periodistas callan, hablan los ocupantes”.























