El caos provocado por la DANA que anegó la provincia de València en otoño de 2024 no se limitó al agua. Junto a la emergencia climática, se desplegó un torrente de desinformación que alimentó bulos, vídeos descontextualizados, audios alarmistas y teorías falsas que circularon por redes sociales con mayor velocidad que las alertas oficiales. Esta situación ha servido de base para el libro Bulos y barro. Cómo la DANA ejemplifica el problema de los desórdenes informativos (Catarata, 2025), un ensayo en el que los investigadores Dafne Calvo, Lorena Cano-Orón y Germán Llorca-Abad analizan, desde la experiencia directa, cómo se produce la desinformación en tiempos de crisis y qué papel desempeñan los medios, las redes sociales y la ciudadanía.

La obra, que combina el análisis teórico con ejemplos concretos de aquella tragedia, desarrolla el llamado modelo estándar de (des)información (MEDI), una propuesta interpretativa para entender las dinámicas estructurales, económicas y narrativas que configuran el ecosistema comunicativo actual. Lejos de ofrecer soluciones simples, los autores exploran el fenómeno desde sus múltiples ángulos, incluyendo el uso instrumental de los bulos, la pérdida de centralidad de los medios tradicionales y la fragilidad de las rutinas periodísticas ante la presión de la inmediatez.

Según relatan las autoras en una entrevista con Valencia Plaza, el libro fue concebido inicialmente como una obra más amplia sobre desinformación, pero la experiencia vivida durante la DANA les llevó a centrar el enfoque: “La adaptamos a la DANA porque era un ejemplo que la gente tiene muy cercano. Todo el mundo ha tenido una vivencia con la DANA y le ha llegado algún bulo”, explican.

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Uno de los episodios más ilustrativos fue el que afectó al centro comercial Bonaire, donde las redes llegaron a convertir un aparcamiento inundado en un supuesto “cementerio” con múltiples víctimas mortales. Los equipos de emergencia no hallaron ningún fallecido en ese lugar. “Este tipo de mensajes generan mucho miedo e indignación”, señala Calvo, que también apunta a la facilidad para activar discursos contrarios a la versión oficial. Cano-Orón añade: “Es un discurso muy poderoso, que lo que hace es quitarle a la gente las fuentes de autoridad y por lo tanto sentir que no se están enterando de lo que pasa”.

El libro no solo se detiene en el análisis de casos, sino que también propone medidas. Ambas investigadoras destacan la necesidad de mayor transparencia en los medios y el fortalecimiento del fact-checking. Calvo insiste en que informar debe entenderse como “un acto político que sirve de instrumento para habitar en la sociedad”, mientras Cano-Orón subraya que las audiencias deben poder seguir el hilo informativo pese a la sobreabundancia de contenidos.

Bulos y barro dedica también un espacio relevante al papel del periodismo local. Según las autoras, durante las primeras horas de la catástrofe fueron los medios próximos los que mejor cubrieron lo ocurrido, frente al retraso de las grandes cabeceras nacionales. “Hay que reivindicar medios que sean mucho más locales, provinciales, que de alguna forma reflejen como importante aquello que para esa ciudadanía lo es”, afirma Cano-Orón en declaraciones recogidas por Valencia Plaza.

El libro también examina el impacto de las redes sociales, que si bien han facilitado la movilización ciudadana, han amplificado notablemente la propagación de rumores. “Las redes entorpecen un conocimiento un poco más sosegado y certero, y por eso son también gasolina para la difusión de bulos”, advierte Cano-Orón. Calvo, por su parte, llama la atención sobre la contradicción en la que operan los medios: “Hay una lucha entre lo que el periodista debería hacer y lo que puede hacer”.

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Las autoras reclaman una “comunicación institucional real” durante emergencias, con portavoces claros y mecanismos preparados para informar con rigor. “Durante la DANA no hubo una figura que representara la oficialidad, como ocurrió con Fernando Simón en la pandemia”, sostiene Cano-Orón. Y concluyen que es necesario reforzar las rutinas periodísticas y los vínculos de confianza con las audiencias si se quiere combatir la desinformación desde dentro del propio sistema comunicativo.

El libro, que forma parte de la colección ‘Investigación y Debate’ de la editorial Catarata, salió a la venta el pasado 5 de mayo. Con 208 páginas y un enfoque accesible, la obra busca abrir una reflexión urgente sobre el modo en que la sociedad consume y procesa la información en situaciones de crisis.

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